HABANERA DE RAMOS

Como cada domingo de Ramos
iré a ese rincón del fondo de mi armario
donde guardo todos los recuerdos
que traje conmigo de mi viejo hogar:
el pañuelo que va al cuello,
un tercerol del abuelo,
túnica negra con vuelo
con su cinturón para atar,
los zapatos casi nuevos,
una correa de cuero
y el tambor con que en mis sueños
salgo siempre a procesionar.

No recuerdo mejor sentimiento
que ver todo un pueblo esperando en silencio
a que rompa la hora de nuevo,
grandes y pequeños ¡todos a tocar!.
Y cuando suba al Calvario
con mi nieto de la mano
le mostraré cada árbol,
cada casa de ese lugar
donde jugué con amigos,
donde nacieron mis hijos,
de donde nunca quisimos
separarnos al emigrar.

Y mientras me quede aliento
y algo de fuerza en el cuerpo
estaré en el Santo Entierro
con la Virgen y con San Juan,
con la Oración en el Huerto,
y con los alabarderos,
con Jesús el Nazareno,
que el domingo resucitará.